La importancia de entrenar la mente

Es algo habitual ver como reservamos un tiempo al día o a la semana para entrenar nuestro cuerpo, nos gusta vernos atléticos y saludables, incluso muchos de nosotros pagamos para poder ir a gimnasios o centros de entrenamiento de diferentes disciplinas. nos preocupamos por lo que comemos y por las calorías que gastamos, pero… ¿Qué ocurre con la mente? ¿Le damos la misma importancia al entrenamiento mental que al físico? A veces se nos olvida la importancia de mantenernos atléticos y saludables también en este aspecto.

Entrenar nuestro cerebro es tan importante como hacerlo con nuestros músculos. El cerebro es nuestro «músculo» más preciado por lo que hay que mantenerlo. Algunos de los beneficios que obtenemos entrenándonos diariamente o cada pocos días son los siguientes:

  • Mejora de la memoria.
  • Aumento de la atención y la concentración.
  • Controlar las rumiaciones y obsesiones.
  • Localizar tensiones y conseguir relajarlas.
  • Detectar estados anímicos tanto internos como de otras personas.
  • Gestionar favorablemente las emociones negativas.
  • Promover la aceptación y resiliencia personal.
  • Aumentar el autoconcepto, la autoestima y el autocontrol.
  • Mejora en la toma de decisiones.
  • Etc…

¿Todavía no te he convencido? Bueno, déjame intentarlo de nuevo.

Muchas áreas cerebrales están implicadas en todas esas tareas que te he comentado antes. Entre ellas se encuentran: la amígdala, cuya función principal es la de generar y procesar emociones y almacenar recuerdos emocionales ; la corteza prefrontal, que se dedica a la planificación de comportamientos, la toma de decisiones, adecuar la conducta al contexto,  coordinar los pensamientos y acciones dirigidas a la consecución de objetivos; la ínsula, que interviene en la respuesta subjetiva emocional y su representación o externalización en el cuerpo (síntomas); el hipocampo, que junto con el lóbulo temporal medial tienen un importante papel en el funcionamiento de la memoria ayudando a la formación de nuevos recuerdos; la circunvolución fusiforme, que realiza una función de reconocimiento de las caras y el cuerpo, y a su vez está implicado también en el reconocimiento del lenguaje; y un largo etcétera.

Cuando realizamos el entrenamiento mental, ya sea con meditación, relajación, ejercicios de memoria o de reestructuración cognitiva conseguimos modificar la información que se trasmite cerebralmente de unas áreas a otras e incluso fortalecer o disminuir las conexiones neuronales existentes entre ellas. De esta forma podemos conseguir una activación mayor o menor de estas zonas que provocará la consecuencia que deseamos en función del que queramos mejorar o entrenar.

Esto suena mucho mas convincente ¿verdad? En otras entradas del blog explicaré que entrenamientos se pueden hacer y para que nos sirve cada uno, de manera que sea mas fácil empezar a trabajar en ello.

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