La comunicación y su influencia sobre la salud emocional

El ser humano es un ser social, y los sistemas sociales (familia, comunidad, sociedad) surgen a partir de la comunicación. Por ello la comunicación es un aspecto básico de las relaciones. Pero comunicarse no es solo decir y escuchar, es, sobre todo, tener algo en común, estar en comunicación.

Paul Watzlawick definía comunicación como un “conjunto de elementos en interacción en donde toda modificación de uno de ellos afecta las relaciones entre los otros elementos”. Estos elementos son el emisor, el receptor, el mensaje, el código, el canal y la situación o contexto.

En los mensajes que se intercambian los seres humanos, existen tres niveles de comunicación que juegan un papel importante a la hora de que nuestras emociones se vean implicadas en mayor o menor medida:

  • El nivel elemental o básico implica una relación mínima, sin compromiso. Es tener muy poco en común. Es un tipo de comunicación necesaria. En este nivel la implicación emocional es escasa o nula (depende de la situación podría ser elevada, por ejemplo, cuando anteriormente se ha tenido una relación personal).
  • El nivel temático se refiere a la comunicación que se produce por tener algo en común: trabajos, intereses o aficiones… Este tipo de comunicación no suele provocar una implicación emocional muy alta, suele ser neutra, depende de las personas y la situación.
  • En el nivel personal o íntimo la comunicación es la que surge al compartir conocimientos e intereses íntimos y, sobre todo, con una gran confianza mutua. En este tipo de comunicación la implicación emocional es bastante elevada ya sea de forma positiva o negativa.

Para comunicarnos empleamos códigos verbales o no verbales. En cualquiera de estos tipos de comunicación siempre existe están presentes todos los elementos de la comunicación.

El lenguaje no verbal es necesario para codificar o descodificar los mensajes verbales y algunas de sus funciones son: mostrar intimidad y adhesión, dar apoyo, control y poder, disimular el engaño, gestionar la identidad y las impresiones, estructurar la conversación, expresar las emociones, etc. En función de como se relacionan los mensajes verbales y no verbales se darían tres tipos de comunicación:

  • Comunicación completa, en la que los mensajes verbales y los no verbales a veces se refuerzan mutuamente y proporcionan coherencia.
  • Comunicación incompleta, en la que predominan los mensajes de un solo tipo (verbal o no verbal) por lo que falta información y puede ser malentendida.
  • Comunicación contradictoria, en la que los mensajes verbales y no verbales se contradicen y provocan que el mensaje se debilite, cambie de sentido o se anule.

Además, existen tres ámbitos de estudio de la comunicación no verbal:

  • La kinesia, que se ocupa de la comunicación no verbal expresada a través de los movimientos del cuerpo y los gestos.
  • La paralingüística, que estudia el comportamiento no verbal expresado en la voz a través del tono, el ritmo y el volumen.
  • La prosémica que se encarga de estudiar el comportamiento no verbal relacionado con el espacio personal y las distancias.
  • Otras: la comunicación por el tacto, los olores, por el aspecto corporal etc.

La comunicación puede ser utilizada de muchas formas y con muchas finalidades pero, antes de terminar, me gustaría hacer referencia a los efectos perversos de la comunicación, esos que hacen que no nos podamos comunicar correctamente y que por lo tanto influyan negativamente en nuestras emociones o en las de los demás.

  • La pseudocomunicación. Es frecuente que nos encontremos en situaciones que aparentemente sean conversaciones, pero en realidad son monólogos a dos bandas; una persona dice algo que evoca a la otra a decir otra cosa. Esto no es comunicación o, todo lo más, no pasa del nivel básico.
  • La incomunicación. Se da cuando nos sentimos separados, aislados, apartados o solos. Diversos acontecimientos de la vida influyen dificultando la comunicación, como pueden ser los cambios o la pérdida de trabajo, el traslado de domicilio, las enfermedades, los accidentes, la pérdida de familiares, amigos y conocidos, etc., y también, los desengaños.
  • Otras actitudes personales que provienen de experiencias previas, generalmente inconscientes, y que han generado unas ideas fijas negativas sobre estas relaciones, pueden hacer que tengamos dificultad para comunicamos como pueden ser la desconfianza, el no saber aceptar críticas o el pesimismo sobre el efecto de la comunicación cuando  pensando que no tenemos nada que ofrecer.

Todos estos comportamientos influyen significativamente en nuestro estado emocional o psicológico pudiendo modificarlo. En muchas ocasiones sentimos cosas y no sabemos por qué, pero esos sentimientos podrían estar provocados por la propia comunicación, esa de la que no somos conscientes que estamos emitiendo o recibiendo.

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