Prisión = Reinserción ¿sí o no?

El otro día leí una noticia que me impactó. De hecho no era la primera vez que la leía, pero me despertó las ganas de comentarla y de expresar mi opinión profesional sobre ella. El titular decía lo siguiente: «Holanda alquila sus cárceles a otros países ante la escasez de reclusos. La cifra de delincuentes cae cada vez más y en ocasiones hay más guardias que presos.»

Y la gente se pregunta: ¿a qué se debe eso?, ¿tienen una ley y unas sentencias más blandas para los delincuentes?, ¿no se castigan los mismos delitos que en los demás países?… Pues la respuesta es muy simple, tan simple que puede reducirse a una sola palabra: REINSERCIÓN.

El problema de muchos países, y en concreto de España, es que lo único que le interesa a la sociedad es castigar a los delincuentes. Cárcel, castigo, pena, sufrimiento, calvario, restricción de libertad, palizas, etc. Si nos fijamos, todas estas palabras tienen una connotación negativa, por lo que no podemos esperar otra cosa que unas consecuencias o respuestas negativas ante ellas… Y eso es lo que ocurre, una persona que comete un delito es castigada, encerrada y tratada como un ser inhumano, pero con eso no se va a conseguir que no vuelva a delinquir, es más, la reincidencia se ve alimentada por todo ello.

Entiendo que hay delitos de diferentes grados y por supuesto no se puede aplicar lo mismo ante un robo que ante una violación o asesinato… También entiendo que hay ciertas cosas consideradas «imperdonables» pero, para que quede claro, en esta publicación no me voy a referir a ese tipo de delitos. La mayoría de los presos que llenan las cárceles están ahí por motivos menores como robos, tráfico de drogas, agresiones o comportamientos no cívicos provocados por la toma de una mala decisión en un mal momento, o por falta de información o educación, o por problemas como la drogodependencia o trastornos de la conducta no abordados adecuadamente.

Con todo esto quiero decir que hay muchas alternativas a la cárcel, todas ellas pertenecientes al marco de la reinserción. Y bien, ¿Cuáles son esas alternativas?

  • Prevención: en el ámbito de las drogodependencias o actitudes agresivas y sexuales. Lo ideal es comenzar la prevención en edades tempranas aunque nunca es tarde.
  • Psicoeducación: educar a la sociedad en base a normas morales que hacen referencia a tener una buena salud emocional. Esto nos lleva a gestionar mejor nuestras emociones, a saber tomar decisiones y disponer de las habilidades sociales necesarias para relacionarse con los demás. La psicoeducación puede llevarse a cabo como prevención (tanto en escuela de padres como a cualquier ciudadano de cualquier edad) o como tratamiento (cuando ya se ha cometido algún delito o conducta antisocial).
  • Terapia psicológica: tanto individual como grupal. La gran mayoría de la gente que delinque lo hace por algún motivo. Una terapia psicológica puede ayudar a las personas a conocerse mejor, a reordenar sus emociones y su aprendizaje vital, a conocer las consecuencias de sus actos provocadas en los demás, al encuentro con el perdón hacia uno mismo y la motivación para querer cambiar. Las terapias grupales ayudan a ser consciente de que no somos los únicos que tenemos problemas, a ver desde fuera, como un espectador, los comportamientos de los demás y sus motivos, y a sentirse identificado y aprender de ello.
  • Cambio de costumbres: muchas veces lo único que necesitamos es darnos cuenta de que nuestras costumbres nos afectan negativamente tanto a nosotros como a los demás. Es bueno aprender nuevas costumbre saludables y que nos ayuden a mejorar como personas como puede ser cuidar de un ser vivo (como un animal o planta), mantener limpio y ordenado un espacio, aceptar responsabilidades como cocinar, trabajar, marcarse unos horarios, etc.

Estas son algunas alternativas que se me ocurren pero puede haber muchas más que permitan la reinserción en la sociedad a personas que han cometido delitos. El objetivo no debe ser castigar y aislar, debe ser humanizar, crear consciencia, convertir a los penados en personas capaces de convivir sanamente, ofrecer segundas oportunidades… En Holanda, uno de los sistemas que mejor funciona es el monitoreo electrónico que se aplica a los presos por delitos menores: «pueden permanecer activos, pero localizados, y contribuyendo al crecimiento del país».

El problema no es que las cárceles se llenen porque hay un índice de criminalidad muy elevado, ni que se necesite reformar la ley para castigar mas duramente… El problema no lo tienen solo los presos o el estado, lo tiene la sociedad, esa sociedad que culpa, que critica, que excluye y que solo mira hacia los demás pero nunca hacia uno mismo. Eso es lo que falla… que la reinserción solo existe para ser nombrada pero no aplicada.

 

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